¿Cómo salir de la duda y conectar con la certeza interior?

La duda te paraliza porque buscas en el lugar equivocado

Durante gran parte de mi vida, la duda habitó mi mente, mi cuerpo y mis sensaciones. Mis esfuerzos continuos para alcanzar el Santo Grial de la certeza fracasaban una y otra vez en cuanto a relaciones de pareja, trabajo, lugar donde vivir, etc.

Incluso en muchas cosas de la vida cotidiana, la duda se invitaba, o mejor dicho, se imponía en mi salón mental:
¿Qué quiero tomar?
¿Quiero irme a casa o quiero quedarme?
¿Qué película quiero ver? ¿Qué, cuándo, dónde, por qué, con quién…?

Mi cuerpo y mi mente se convertían con frecuencia en una pista de baile donde las preguntas marcaban el tempo, creando unas coreografías dignas de los musicales más sofisticados.

Durante años, estos bailarines insaciables agotaban mis recursos internos y me sumergían en una especie de bruma mental. Hasta tal punto que podía quedarme paralizado en muchas situaciones anodinas.

Poco a poco, desarrollé una estrategia para evitar la toma de decisión y esta tremenda sensación de incomodidad… Abandoné mi poder de decisión y mi frase favorita era:
– “¿Qué es lo que TÚ quieres hacer?”

Sobre todo en pareja o con amigos, permanentemente preguntaba al otro lo que quería y cuando tenía que tomar una decisión importante para mí, siempre preguntaba:
– “¿Tú qué harías en este caso?”

Y cuando me preguntaban a mí… mi respuesta era básicamente:
– “A mí me da igual, hacemos lo que tú quieras”

Está claro que la solución que encontré de manera inconsciente para evitar las dudas y sus bailes nocturnos fue renunciar a mi capacidad de elegir.

Por supuesto, esto no era sostenible y la vida, en su inmensa sabiduría, me llevó a situaciones imposibles de sostener y…

Tras atravesar muchos dolores y sufrimientos, encontré la valentía de estar yo también en la pista de baile y de demostrarles a todos —entre preguntas y dolores— que yo también era capaz de bailar, de sentir, de conectar y de ELEGIR en consciencia.

Ahora bien… Dejando esta metáfora del baile por un momento, te voy a explicar la metodología clara para que puedas enfrentarte a las dudas que te habitan.

Que tu caso sea tan extremo como el mío o que la duda sea una molestia más específica en un área determinada de tu vida, estas llaves te ayudarán SIN DUDA 🙂


1. LA CERTEZA MENTAL ≠ LA CERTEZA INTERIOR

La búsqueda de certeza mental es justamente lo que contribuye a amplificar la duda. Lo que hay que entender es que la mente no está diseñada para encontrar respuestas definidas, sino para funcionar en arborescencia. Esto significa que por cada respuesta encontrada, se generarán mínimo dos preguntas más. Este es el principio de la creatividad y de la imaginación.

La certeza interior se encuentra en una SENSACIÓN corporal que se suele situar en un espacio más profundo y más “abajo” en el cuerpo.

2. LA CERTEZA INTERIOR ES, SOBRE TODO, UNA SENSACIÓN CORPORAL QUE SE REFLEJA LUEGO EN LA MENTE

Aprender a escuchar la certeza como sensación es, seguramente, la clave más importante. En realidad, ante cualquier decisión que haya que tomar, tu decisión o tu certeza interna ya se está manifestando dentro de ti.

Cada persona tiene una manera única de percibir esta certeza, pero una cosa es común a tod@s: “No sé por qué o no sé cómo, pero… SIENTO que es lo que quiero o lo que necesito hacer”.

En otras palabras, lo SÉ, sin necesidad de ARGUMENTOS. Puede ser que estos aparezcan más adelante, pero no son lo que determina la toma de decisión; en realidad, vienen a justificarla.

3. LOS DOS BLOQUEOS QUE GENERAN LA DUDA

El primer bloqueo que genera duda en nosotros y corta el “emerger” de la certeza interior hacia nuestra consciencia es la desconexión con nuestra capacidad de “sentir”. Esta desconexión, generalizada en Occidente, tiene como efecto impedirnos sentir nuestra certeza y, aunque en realidad sí sabemos, pues no sabemos que sabemos. Y ahí está una de las paradojas más grandes de estos tiempos modernos…

El segundo bloqueo que suele aparecer son las emociones tales como el miedo, la culpa, la vergüenza o la rabia.

Estas emociones pueden actuar de dos maneras sobre nuestra capacidad de tomar decisiones:

En primer lugar, nos impiden ver o sentir la certeza porque toda nuestra atención está focalizada en atender el movimiento emocional.

Y en segundo lugar, las emociones pueden actuar como inhibidores de toma de decisión. Es decir, sé lo que quiero, pero la emoción me impide hacerlo.

4. ABANDONAR LA IDEA DE SEGURIDAD Y DE CONTROL

En paralelo a que la duda se instala en nuestro cuerpo, buscamos la certeza mental como indiqué en el punto uno. Esta certeza mental nos hace creer que podemos controlar y prever el futuro. A menudo nos quedamos paralizados y nos agotamos en el intento de prever todo lo que va a pasar.

Hay que asumir que es IMPOSIBLE tener un control total y que tomar una decisión siempre implica un riesgo de que las cosas no salgan como queremos que salgan. Y eso nos hace conectar con la humildad.

Tenemos que desarrollar la confianza y la fe y comprender que, si seguimos nuestra certeza interior (no la mental), siempre sabremos que hemos tomado una decisión coherente con nosotros mismos, aunque el resultado no sea el esperado.


MINI-METODOLOGÍA PRÁCTICA

❌ Lo que NO te recomiendo hacer:

  • Listas de pros y contras (incrementa la duda a la larga)
  • Preguntar a otra persona qué decisión tienes que tomar (desempoderamiento estructural)
  • Tomar todas mis decisiones desde el Tarot u otro arte adivinatorio
  • Tomar una decisión desde un estado emocional perturbado (a menudo eso hace que mi sombra elija por mí)
  • Negociar conmigo mismo cuando una certeza se impone
  • Dejar a mi mente viajar al futuro intentando prever y controlar todo lo que va a pasar

✅ Lo que SÍ te recomiendo hacer:

  • Decidir desde el corazón y no desde la mente
  • Hacer ejercicios somáticos para aumentar tu capacidad de sentir
  • Transmutar emociones respirando con consciencia. Aceptando sentirlas.
  • Actuar desde lo que SÍ SÉ y estoy seguro, a pesar de mi miedo
  • Valorarme y felicitarme por cada decisión tomada (aunque sea pequeñita)
  • Jugar a tomar decisiones únicamente desde el cuerpo con cosas pequeñas del día a día
  • Meditar con regularidad

Y para terminar del todo ya…

Quiero agradecerte haber leído y te invito a compartirme si este artículo te ha sido de ayuda.

Un gran abrazo, querid@

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