¿Mantener la esperanza en un mundo decadente?



Hoy te escribo pensando en todo lo que acontece en el mundo…
Hoy te escribo con una palabra clave: ESPERANZA.

La esperanza es una de las fuerzas internas más poderosas que existe en el mundo. Es esta fuerza la que nos permite seguir a pesar de los obstáculos, de las dificultades, de las “malas noticias”, del miedo y del odio.
La esperanza es como un pájaro que te lleva a sus espaldas y te permite volar encima de lo que parece ser un campo de batalla. La esperanza te hace llegar a buen puerto sin perder demasiada fuerza. La esperanza da sentido al esfuerzo realizado.
En estos tiempos de tormentas, de agua, de viento, de revelaciones, de honores, de guerra, de conflicto… la esperanza es más necesaria que nunca.

¿Pero cómo mantenerse esperanzado cuando todo a tu alrededor parece ir mal, cuando todo parece ser tan frío, tan inconsciente, tan amoral y tan fuera del Amor?

Para mí, no hay otra posibilidad, te explico…
Aunque nunca lo logre, moriré intentando hacer de este mundo un lugar más amoroso y más consciente. Aunque, al final, las tinieblas terminen enterrando nuestros nobles intentos, nunca dejaré de hacerlo. Y la razón de esto es muy sencilla: no quiero hacer otra cosa.

Estoy muy consciente de que el hecho de que el mundo esté “mal” es algo que tiene que ver, en gran parte, con la sombra que cada uno llevamos en nuestro interior. Aunque no somos culpables y no hemos realizado las atrocidades que podemos ver y que salen a la luz. Sí, tenemos algo que ver con el desorden general.

Nuestra abdicación del ejercicio de nuestro poder, nuestra incapacidad de relacionarnos con amor en nuestro día a día y nuestra incapacidad de aceptar la diferencia (la diferencia real, no la de fachada) son las raíces de tanta desdicha.
Desgraciadamente, asistimos impotentes al final de un mundo, al final de una era, al final de una cosmovisión. Vemos cómo el mundo neoliberal, capitalista, basado en la expropiación, el patriarcado, la explotación, el miedo, el odio y el poder del ego, se está derrumbando… ¿Y por qué desgraciadamente? Porque en su caída, mostrará su verdadera cara y generará aún más sufrimiento.
Sin embargo, trae alivio en el sentido de que, por fin, la ilusión se termina…

PERO… ¡Volviendo a la esperanza!

Cada día, más personas deciden vivir una vida consciente.
Cada día, más personas comprenden que lo esencial no reside en adquirir bienes materiales sino en mantener relaciones sanas, con nosotros mismos y con los demás. Que el bien más preciado nace en la relación y en el amor que surge de ella.
La consciencia, imparable, avanza, como olas que vienen a erosionar la pared de un castillo de arena.

Y nada de lo que este sistema podrido e inhumano intenta podrá frenar la aspiración a la libertad y la fuerza del amor que empuja a cada un@ a comulgar y no a enfrentar. La revolución interior está en marcha y nadie sabe cuándo empezaremos a vivir en un mundo más racional. Un mundo donde el bien individual y el bien común se respetarán y nutrirán mutuamente.

Este nuevo mundo que anhelamos depende de nosotr@s, y te invito a no preocuparte de los demás y de si, algún día, realizarán el cambio interior. No te preocupes más de los poderosos y de sus mentes enfermas, intoxicadas por un Ego sin límites. No te preocupes de si algún día comprenden que tienen que ser “buenas personas”… Suelta la expectativa infantil de que alguien de arriba retome el control e imponga el amor en este mundo. El amor no se impone, se practica…

¿Por qué tengo esperanza? Porque sé que puedo AMAR, sé que puedo actuar con LIBERTAD, sé que puedo AYUDAR, sé que puedo ser COHERENTE con mi consciencia, sé que puedo nutrir mis cuerpos (físico, emocional, mental y espiritual) con nutrientes sanos. Sé que puedo no dejar que mi morbo interior y el ser enfermo que llevo dentro se alimente de “más noticias mortíferas”. Sé que, cuando estas noticias llegan a mí, tengo la capacidad de respirarlas y de dejar que fluyan. Sé que cuando tenga que pelear, lo haré. Sé que cuando tenga que luchar, lo haré. Y sé que cuando me toque amar, soy capaz de hacerlo.

Y, para terminar, SÉ que tú también puedes hacerlo.
La esperanza está en ti y en mí…
No olvides nunca el poder que eres y escucha tu alma. Ella te dice lo que tienes que hacer en cada instante, la nutrición que necesita y lo que no necesita.

Un abrazo,
Diego

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